Por: Prof. Ivan H Rodríguez B.
Director / Editor Envapack.com
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Los PFAS son una familia de miles de químicos que la industria usó durante décadas para dar a los envases de papel y cartón una barrera contra la grasa y la humedad. El problema es que no se degradan nunca —por eso se les llama “químicos eternos”—, migran del envase al alimento y se acumulan en el cuerpo. Esa combinación los ha convertido en el compuesto que el mundo regulador está sacando del empaque de alimentos: Estados Unidos ya cerró su venta para ese uso, Europa los prohíbe desde agosto de 2026 y una lista creciente de países va detrás.
Para la industria del empaque no es un debate lejano. Es un cambio de materiales que ya está en marcha y que toca de lleno a todo el que fabrica, importa o envasa alimentos en papel, cartón o fibra moldeada. Vale la pena entender qué son exactamente, por qué preocupan y qué los está reemplazando.
Qué son los PFAS ?
PFAS es la sigla de sustancias per- y polifluoroalquiladas. No es un químico, sino una familia enorme: la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos estimó en 2020 que supera los 12.000 compuestos. Todos comparten una característica química: el enlace entre carbono y flúor, uno de los más fuertes que existen en la química orgánica.
Ese enlace es la razón de todo. Hace que los PFAS repelan la grasa, el agua y el aceite con una eficacia que pocos materiales igualan, y por eso fueron tan útiles en sartenes antiadherentes, espumas contra incendios, textiles impermeables y, por supuesto, envases. Pero esa misma estabilidad es la que impide que se descompongan en el ambiente o en el organismo. De ahí el apodo con el que se los conoce: forever chemicals, químicos eternos.
Para qué se usan en el empaque
En packaging, los PFAS cumplen una función muy concreta: son una barrera antigrasa y antihumedad. Se aplican como recubrimiento sobre papel, cartón y fibra moldeada para que un envase de fibra no se empape ni deje pasar la grasa de la comida.
Por eso aparecen sobre todo en envases de contacto directo con alimentos grasos o húmedos:
- Envoltorios de comida rápida y hamburguesas
- Bolsas de palomitas para microondas
- Cajas de pizza y bolsas de panadería
- Vasos de papel y pitillos de papel
- Bolsas de comida para mascotas
- Vajilla desechable de fibra moldeada: platos, bandejas y bowls
Aquí está una de las paradojas más incómodas del sector. Buena parte de esa vajilla de fibra moldeada se comercializa como la alternativa “verde” al plástico de un solo uso. Pero si su barrera es de PFAS, el envase deja de ser reciclable y, peor aún, contamina el compost con químicos eternos. Un producto que parecía la solución termina siendo parte del problema.
Por qué son un problema
La preocupación con los PFAS se apoya en tres propiedades que se refuerzan entre sí.
Son persistentes. No se degradan. Una vez liberados, permanecen en el agua, el suelo y los organismos durante décadas o más.
Migran. El recubrimiento no se queda quieto en el envase: pasa al alimento, sobre todo con calor y grasa. El plato de fibra o la bolsa de palomitas se convierten en una vía de exposición dietaria.
Se bioacumulan. Como el cuerpo no los elimina con facilidad, se van concentrando con el tiempo.
Sobre los efectos en salud, la referencia más sólida es la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que en 2020 fijó una ingesta semanal tolerable de 4,4 nanogramos por kilo de peso corporal para la suma de cuatro PFAS. Ese límite tan bajo lo estableció tomando como efecto centinela la reducción de la respuesta inmune —una menor generación de anticuerpos, observada especialmente en niños—. La literatura científica asocia además la exposición a PFAS con alteraciones del colesterol, de la función tiroidea, del peso al nacer y con ciertos tipos de cáncer.
A eso se suma el costo ambiental: los PFAS en el empaque no solo afectan a quien consume el alimento, también sabotean los sistemas de reciclaje y compostaje a los que ese envase debería regresar.
La ola regulatoria que los está sacando del mercado
Lo que hace urgente el tema para la industria no es solo la ciencia, es la velocidad regulatoria. En pocos años los PFAS pasaron de material estándar a sustancia vetada en los principales mercados.
| Mercado | Medida | Desde |
|---|---|---|
| Dinamarca | Primer país en prohibir los PFAS en papel y cartón de contacto alimentario | 2020 |
| Estados Unidos (FDA) | Los agentes antigrasa con PFAS ya no se venden para uso alimentario; la FDA lo declara el fin de la principal fuente de exposición dietaria a PFAS por envases | 2024 |
| California (AB 1200) y ~12 estados | Prohibido vender empaque de fibra vegetal con PFAS regulados | 2023 |
| Unión Europea (PPWR) | Prohíbe los PFAS en envases de contacto alimentario por encima de 25 ppb (individual), 250 ppb (suma) y 50 ppm (total) | 12 de agosto de 2026 |
El caso de Estados Unidos es revelador: no fue una prohibición impuesta de un día para otro, sino un retiro voluntario del mercado que la FDA cerró en 2024, cuando los fabricantes dejaron de vender esos recubrimientos. La señal para el resto del mundo es clara. El empaque de alimentos con PFAS se está quedando sin mercado, y el PPWR europeo, que ya cubrimos en detalle en la cuenta regresiva hacia el 12 de agosto, es el siguiente gran cierre. Para un panorama más amplio de cómo avanza el marco normativo conviene revisar el estado actual de las regulaciones para las PFAS.
Con qué se reemplazan
Quitar los PFAS suena simple hasta que aparece la pregunta técnica: ¿con qué se logra la misma barrera antigrasa sin volver al plástico y sin arruinar la reciclabilidad del envase? Ese es el verdadero desafío del sector, y donde hoy se concentra la innovación.
Las rutas más avanzadas van por los recubrimientos sin flúor: dispersiones de base acuosa, barreras de origen biológico y tratamientos de fibra que consiguen resistencia a la grasa sin compuestos persistentes. Algunas se aplican como una capa fina que mantiene el papel reciclable y compostable; otras se integran en la formulación del material. Proveedores de químicos especializados ya ofrecen auxiliares de procesamiento sin PFAS, y los fabricantes de maquinaria y coatings trabajan en soluciones reciclables conformes a los nuevos requisitos reglamentarios. En el terreno de los biopolímeros, propuestas como los films de PLA para productos frescos muestran caminos para dar barrera sin recurrir a químicos eternos.
Ninguna alternativa es una copia perfecta del desempeño de los PFAS, y ahí está la oportunidad comercial: el proveedor de materiales que resuelva la barrera antigrasa reciclable tiene por delante un mercado que se está reconfigurando entero.
Qué significa para la industria de América Latina
Para la región, el mensaje es doble. El exportador de alimentos que envía producto envasado a Europa o Estados Unidos ya no puede usar empaque con PFAS por encima de los límites: un envase que los supere se queda en la aduana. Y el proveedor local de empaque de fibra tiene que empezar a preguntarse con qué barrera trabaja, antes de que el mercado lo pregunte por él.
No es una amenaza, es una hoja de ruta con fecha. Revisar hoy qué recubrimientos se usan en los envases de contacto alimentario, exigir a los proveedores declaración de ausencia de PFAS y explorar las barreras sin flúor son pasos que ya no admiten espera.
Preguntas frecuentes
¿Qué son los PFAS en el empaque?
Son sustancias per- y polifluoroalquiladas, una familia de miles de químicos que se usan como recubrimiento antigrasa y antihumedad en envases de papel, cartón y fibra moldeada. Se les llama “químicos eternos” porque no se degradan.
¿Por qué son peligrosos los PFAS en los envases de alimentos?
Porque migran del envase al alimento, no se descomponen y se acumulan en el cuerpo. La EFSA los asocia con efectos sobre el sistema inmune, el colesterol, la tiroides y ciertos cánceres, y fijó un límite de ingesta semanal muy bajo.
¿En qué envases hay PFAS con más frecuencia?
En los de contacto con alimentos grasos o húmedos: envoltorios de comida rápida, bolsas de palomitas para microondas, cajas de pizza, vasos y pitillos de papel, y vajilla desechable de fibra moldeada.
¿Están prohibidos los PFAS en el empaque?
Cada vez en más mercados. Dinamarca los prohibió en 2020, Estados Unidos cerró su venta para uso alimentario en 2024, California y otros estados los vetan desde 2023, y la Unión Europea los prohíbe por encima de ciertos umbrales desde el 12 de agosto de 2026.
¿Con qué se reemplaza la barrera antigrasa de los PFAS?
Con recubrimientos sin flúor: dispersiones de base acuosa, barreras de origen biológico y tratamientos de fibra que dan resistencia a la grasa manteniendo la reciclabilidad o la compostabilidad del envase.

