Por: Iván H. Rodríguez B
Director@envapack.com
América Latina y el Caribe reciclan el 4,5 % de sus residuos, frente al 13,5 % del promedio mundial. Con esa base llegó la región al vencimiento de sus metas de empaque para 2025: México superó las suyas, Chile dejó 22 de 82 acciones sin completar y Colombia recupera envases que casi nunca vuelven a ser envases.
Durante años, la conversación sobre empaque sostenible en la región se sostuvo en compromisos con fecha lejana. Esa fecha ya llegó. Entre 2018 y 2022, los principales mercados latinoamericanos fijaron metas obligatorias y voluntarias que vencían en 2025, y hoy existen cifras para revisarlas una por una. Este es el balance, con la norma que lo respalda y lo que implica para quien fabrica, compra o exporta empaques.
Las metas que la región se puso para 2025
No fue un solo compromiso, sino dos vías que avanzaron en paralelo: la regulación de cada país y los pactos voluntarios de la industria.
| País | Instrumento | Meta con vencimiento en 2025 |
|---|---|---|
| Colombia | Resolución 1407 de 2018 | Aprovechar el 18 % de los envases y empaques puestos en el mercado (sube a 20 % en 2026 y a 30 % en 2030) |
| Colombia | Ley 2232 de 2022 y Resolución 803 de 2024 | Botellas PET de agua potable tratada con mínimo 50 % de material reciclado; botellas de otras bebidas, con mínimo 20 % |
| Chile | Ley REP 20.920 y Decreto Supremo 12/2021 | Metas graduales de recolección y valorización, con techo domiciliario de 45 % en plástico y 70 % en papel y cartón |
| Chile | Pacto Chileno de los Plásticos | Primer ciclo 2019-2025, con 82 acciones comprometidas |
| México | Metas del sistema de la industria | Recuperar el 30 % de los envases plásticos y llegar al 20 % de contenido reciclado |
La diferencia entre las dos vías importa. Las metas colombianas y chilenas son exigibles por ley; las de los pactos son autoimpuestas y su incumplimiento no tiene sanción. Aun así, ambas apuntaban al mismo año y permiten una comparación honesta.
México cumplió, y no fue por tener la norma más dura
El único país de la región que llegó a 2025 con las metas cumplidas fue México, y las superó.
La tasa nacional de reciclaje de PET alcanzó el 64 %, la más alta del continente. Las empresas del sistema recuperaron el 34 % de todos los envases plásticos que se produjeron en 2024, por encima de la meta del 30 %. Y el 24 % de los envases nuevos se fabricó con material reciclado posconsumo, cuando la meta era 20 %.
Vale la pena detenerse en por qué. México no tiene la regulación de envases más exigente de América Latina; Chile y Colombia legislaron después y con más detalle. Lo que México sí tiene es una cadena de acopio construida durante décadas, con centros de recolección, precio de mercado para el material recuperado y una industria de reciclado con capacidad instalada. Cumplió el país que tenía sistema, no el que tenía mejor norma.
Chile y Colombia: dónde se rompió la cadena
En Chile, el Pacto Chileno de los Plásticos cerró su primer ciclo, el de 2019 a 2025, con un inventario claro: de las 82 acciones comprometidas, 47 se implementaron, 13 quedaron en proceso y 22 no se pudieron completar. Poco más de una cuarta parte del plan quedó sin ejecutar. El segundo ciclo ya se reformuló hacia 2030 y sumó una quinta meta que no estaba en el original, la de educación ambiental.
El caso colombiano deja el dato más incómodo del balance regional. Según la línea base del Pacto por los Plásticos, de las 700.534 toneladas anuales de envases y empaques que llegan al mercado colombiano se aprovechan 223.263 toneladas, un 31,9 %. Pero de ese material recuperado, solo 23.193 toneladas vuelven a convertirse en envases y empaques. El 3 %.
Conviene leer esa cifra con precisión: corresponde a la línea base de 2019 y es un agregado de mercado, no el cumplimiento individual de cada productor frente a la Resolución 1407. El país recupera una porción razonable de su material y por eso suele citarse como referente regional en economía circular. Lo que no logra es devolver ese material al mismo uso. El envase recuperado termina en aplicaciones de menor valor o se pierde en la cadena, y el ciclo se abre justo donde debería cerrarse.
Es el mismo problema que enfrentan los recicladores de oficio, un eslabón que en Colombia sostiene buena parte de la recuperación sin estar plenamente integrado a la cadena industrial.
El 4,5 % que explica el resultado
Detrás de los tres casos hay un mismo techo estructural.
América Latina y el Caribe generan alrededor de 216 millones de toneladas de residuos sólidos municipales al año y reciclan el 4,5 %. El promedio mundial es 13,5 %. El 56 % de esos residuos va a rellenos sanitarios y cerca del 40 % termina en botaderos o en disposición inadecuada. Los plásticos representan el 12 % del total.
Con ese piso, cualquier meta de contenido reciclado se convierte en un problema de abastecimiento antes que en uno de voluntad corporativa. Un fabricante colombiano obligado desde 2025 a poner 50 % de material reciclado en una botella de agua necesita que ese PET exista en volumen suficiente, que llegue limpio y que tenga grado alimentario. Nada de eso depende de su planta: depende de que alguien haya recogido, separado y procesado la botella anterior.
Ahí está la explicación del caso mexicano, leída al revés. Y ahí está también la razón por la que las inversiones que hoy mueven la aguja en la región no son las de diseño de empaque, sino las de infraestructura de reciclaje con grado alimentario y las de tecnología para cerrar el ciclo del plástico. Sin ese eslabón, el ecodiseño produce envases reciclables que nadie recicla.
El espejo: al resto del mundo tampoco le fue bien
Sería un error leer estos números como un problema latinoamericano. La iniciativa global más grande del sector cerró su primera fase con un resultado parecido.
El Global Commitment, que reúne a más de 1.200 organizaciones y representa cerca del 20 % del mercado mundial de envases plásticos, cerró así sus metas para 2025, medidas contra la línea base de 2018 y con datos de 2024:
| Meta 2025 | Prometido | Entregado |
|---|---|---|
| Reducción de plástico virgen | 18 % | 6 % |
| Contenido reciclado en envases de marcas y minoristas | 26 % | 15,9 % |
| Envases reutilizables, reciclables o compostables | +37 puntos | +7 puntos |
Hubo avances reales: 14 millones de toneladas de plástico virgen evitadas y un contenido reciclado que se triplicó desde 2018. Pero mientras los firmantes reducían su plástico virgen un 6 %, el mercado global de envases plásticos creció 13 %. Reducir en porcentaje mientras el volumen total sube deja el saldo absoluto casi igual.
El mercado tampoco ayudó a empujar. Una encuesta de McKinsey a más de 11.000 consumidores en once países encontró que, en diez de ellos, el atributo más valorado del envase es la inocuidad alimentaria y el segundo es la vida útil. El impacto ambiental aparece en sexto lugar entre siete. Otras encuestas del mismo período reportan que hasta el 85 % de los consumidores pagaría más por un envase sostenible, y la distancia entre ambos resultados no es un error de medición: declarar una intención no cuesta nada, pagarla sí. La percepción del consumidor sobre sostenibilidad y su comportamiento en góndola siguen siendo dos cosas distintas.
Lo que ya no es voluntario para quien exporta
El balance de 2025 coincide con un cambio de reglas que afecta directamente a la industria latinoamericana, aunque no se haya discutido aquí.
Desde el 12 de agosto de 2026 se aplican los requisitos generales del PPWR, el reglamento europeo de envases. Aplica al producto que entra a la Unión Europea sin importar dónde se fabricó, así que alcanza a cualquier exportador de la región. Su calendario continúa con el etiquetado armonizado en agosto de 2028, la recolección separada del 90 % de botellas y latas de hasta tres litros en enero de 2029 y, en enero de 2030, la prohibición de comercializar envases que no alcancen una calificación de reciclabilidad A, B o C, junto con los mínimos obligatorios de contenido reciclado. El detalle de qué exige el PPWR y a quién alcanza en América Latina ya está publicado en esta revista.
A eso se suma un frente menos comentado. Desde el 27 de septiembre de 2026 se aplica la directiva europea contra el greenwashing, que prohíbe las declaraciones ambientales genéricas o no verificables. Un envase no podrá declararse “reciclable” sin precisar en qué porcentaje y bajo qué condiciones técnicas lo es. Las sanciones llegan hasta el 4 % del volumen de negocio anual, y alcanzan a la etiqueta, la página web y el catálogo comercial. Lo mismo ocurre con las restricciones de sustancias: los límites a los PFAS en envases de alimentos ya operan como barrera técnica de entrada.
En el plano multilateral, el panorama es más lento. El tratado global de plásticos sigue sin acuerdo tras cuatro años de negociación, y la ronda decisiva quedó programada para el 13 al 24 de marzo de 2027.
El resultado es una asimetría concreta: la región discute cómo cumplir metas que en varios casos no tienen sanción, mientras su principal mercado de exportación ya las volvió obligatorias, verificables y sancionables.
Preguntas frecuentes
¿Qué metas de empaque tenía América Latina para 2025?
Colombia debía aprovechar el 18 % de los envases y empaques puestos en el mercado (Resolución 1407 de 2018) y fabricar las botellas PET de agua potable con al menos 50 % de material reciclado (Ley 2232 de 2022 y Resolución 803 de 2024). Chile avanzaba en las metas graduales de su Ley REP. México se había fijado 30 % de recuperación de envases plásticos y 20 % de contenido reciclado.
¿Cuánto recicla realmente América Latina?
El 4,5 % de sus residuos sólidos municipales, frente a un promedio mundial de 13,5 %. La región genera unos 216 millones de toneladas al año; el 56 % va a rellenos sanitarios y cerca del 40 % a botaderos o disposición inadecuada.
¿Por qué México cumplió sus metas y otros países no?
Porque tiene una cadena de acopio construida durante décadas, con centros de recolección, precio de mercado para el material recuperado y capacidad instalada de reciclado. Su regulación de envases no es la más exigente de la región; su infraestructura sí es la más desarrollada.
¿Le aplica el PPWR a una empresa latinoamericana?
Sí, si su producto se comercializa en la Unión Europea. El reglamento aplica al envase que entra al mercado europeo, sin importar el país de fabricación. Los requisitos generales rigen desde el 12 de agosto de 2026.
¿Se puede seguir diciendo que un empaque es “reciclable”?
En el mercado europeo, no en términos genéricos. Desde el 27 de septiembre de 2026, una declaración ambiental debe precisar el porcentaje y las condiciones técnicas que la sustentan, con sanciones de hasta el 4 % del volumen de negocio anual.
El balance de 2025 deja una tarea doble para la industria de la región. Hacia adentro, los calendarios nacionales siguen corriendo: Colombia sube su meta de aprovechamiento a 20 % este año y a 30 % en 2030, y las metas de contenido reciclado en PET escalan hasta 2040. Hacia afuera, el mercado europeo ya empezó a exigir lo que la región todavía negocia.
Para quien fabrica o compra empaques, el ejercicio concreto es revisar el portafolio contra los dos calendarios a la vez y verificar qué se puede declarar hoy en una etiqueta sin exponerse. Las tendencias que marcan 2026 apuntan en esa dirección.
Fuentes
- Tasa de reciclaje regional y composición de residuos: BID y Banco Mundial, vía Cairplas y Residuos Profesional.
- Metas de aprovechamiento en Colombia: Resolución 1407 de 2018, Minambiente.
- Contenido reciclado en botellas PET: Ley 2232 de 2022 y Resolución 803 de 2024.
- Línea base del Pacto por los Plásticos de Colombia: Cempre Colombia.
- Metas de la Ley REP chilena: Ley REP Chile y País Circular.
- Primer ciclo del Pacto Chileno de los Plásticos: Fundación Chile.
- Reciclaje de PET y cumplimiento de metas en México: Plastics Technology México y Expo Plásticos.
- Resultados del Global Commitment: Packaging Dive, Packaging Dive (metas 2025), Recycling Today y Ellen MacArthur Foundation.
- Encuesta de consumidor: McKinsey y Packaging Insights.
- PPWR y calendario: Ecoembes Empresas y Controlpack.
- Directiva contra el greenwashing: Geoinnova y Ecoembes The Circular Campus.
- Tratado global de plásticos: Unplastify.

