SÜDPACK presenta Planova®, un film de PLA compostable y de origen biológico diseñado para el empaque de flores cortadas y hierbas frescas. La lámina combina alta transparencia, transpirabilidad natural y estabilidad dimensional, y su aplicación más demandada hoy es la funda cónica que floristerías, viveros y cadenas de supermercado usan para presentar ramos y plantas.
Por qué el sector floral y hortícola busca alternativas al plástico convencional
El mercado mundial de envases para flores cortadas venía de valer unos 6.000 millones de dólares y, según las proyecciones de Kings Research, superará los 8.500 millones en los próximos seis años. Ese crecimiento no es solo comercial: en Alemania, más de dos tercios de las flores cortadas ya se venden en ramos preenvasados, principalmente a través de cadenas de alimentación, centros de jardinería y estaciones de servicio. El mercado mundial de hierbas frescas —en maceta o cortadas— crece al mismo ritmo y bajo los mismos canales.
Ese volumen choca con dos frentes a la vez: las restricciones cada vez mayores al uso de películas plásticas convencionales y el Reglamento de Envases y Residuos de Envases (PPWR), cuyas exigencias empiezan a regir en la Unión Europea a partir de 2030. A esto se suma un comprador que pide más responsabilidad ambiental en el punto de venta, algo que ya se vio en el empaque de cartón corrugado para flores colombianas, donde el material —y no solo el diseño— se volvió parte del argumento de venta.
De la caña de azúcar al film: el origen biológico de Planova
Planova pertenece a la familia de films de PLA (ácido poliláctico) que fabrica SÜDPACK, hechos con materias primas renovables como la caña de azúcar o el almidón de maíz en lugar de derivados del petróleo. Esa elección de materia prima reduce el uso de recursos fósiles a lo largo del ciclo de vida del envase. El PLA, además, es compostable en condiciones industriales: no en la caneca de reciclables de una casa, sino en plantas de compostaje que alcanzan la temperatura y la humedad que el material necesita para degradarse.
La apuesta por los bioplásticos no es exclusiva de SÜDPACK. Futamura y Biopap avanzan por su lado en soluciones de empaque compostables, y desarrollos recientes en biopolímeros obtenidos a partir de residuos de envases muestran que buena parte de la industria viene invirtiendo en el mismo punto: que el rendimiento técnico y la huella ambiental dejen de competir entre sí.
Transparencia, transpirabilidad y resistencia sin microperforación
Pese a su bajo espesor, Planova ofrece una estabilidad dimensional que protege flores, tallos y hierbas delicadas durante la manipulación y el transporte, sin que el material se rompa o se deforme. Su transparencia y brillo dejan ver el producto con claridad, algo que pesa tanto en un supermercado como en una floristería: ahí el comprador decide con los ojos antes que con la etiqueta.
La propiedad que distingue al PLA en este uso es su estructura molecular: es permeable a los gases, así que Planova no necesita la microperforación que sí requieren la mayoría de films plásticos convencionales para dejar salir la humedad y permitir la circulación de aire. Esa permeabilidad natural retrasa la putrefacción y mantiene frescos los productos delicados por más tiempo. Y a diferencia del papel, no se reblandece con el agua —ni en el cubo de la floristería ni durante el riego—, así que conserva intactas su función protectora y su apariencia.
Espesores, anchos e impresión para fundas cónicas
Las películas Planova se producen en espesores de 15 a 100 μm y anchos de 200 a 2.300 mm. Para las fundas cónicas que usan la floricultura y la floristería, SÜDPACK recomienda la versión de 25 μm, que sostiene la estabilidad dimensional pese a su calibre reducido.
El film también admite impresión de alta calidad, lo que abre la puerta a diseños personalizados: identidad de marca, identificación de variedad o información al consumidor directamente sobre el empaque. En flores y hierbas de gama alta, ese detalle termina siendo parte de la experiencia de compra, no un añadido.
Quién es SÜDPACK
SÜDPACK fabrica films de alto rendimiento y soluciones de envasado para alimentación, productos no alimentarios y dispositivos médicos, además de compuestos personalizados para aplicaciones técnicamente exigentes. Es una empresa familiar fundada en 1964 por Alfred Remmele, con sede en Ochsenhausen (Alemania) y plantas de producción en Alemania, Francia, Polonia, Suiza y los Países Bajos, algunas con capacidad de operar en sala blanca. Su red comercial y de servicio llega a más de 70 países.
No es la primera vez que la compañía lleva un desarrollo sostenible a un sector específico: SÜDPACK Medica ya había presentado films sostenibles para envases médicos en la feria Compamed. El Centro de Desarrollo y Aplicaciones de Ochsenhausen es donde la empresa prueba estos materiales antes de llevarlos a producción, y desde ahí sostiene su apuesta por la economía circular en la industria del plástico, un compromiso que le ha valido varios reconocimientos del sector.
Más información en suedpack.com.

