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Una guía para el etiquetado internacional de productos cárnicos

Etiquetado internacional de productos cárnicos

Por Sergio Zamora, director de marketing vertical de Videojet Technologies

El consumo de carne de todo el mundo está aumentando. De hecho, se prevé que el consumo global de carne crezca aproximadamente un 1,9 % cada año entre 2014 y 2023, acompañado por un aumento anual del 2,2 % en los envíos de carne por parte de los principales exportadores[1]. El aumento del poder adquisitivo de los consumidores, del comercio y de la urbanización en economías emergentes está transformando países que tradicionalmente mostraban una dieta basada en cereales, verduras y algas en las naciones que presentan un mayor consumo de productos cárnicos de todo el planeta. Este crecimiento ha coincidido con problemas de seguridad alimentaria que han alcanzado una gran difusión, como las recientes gripe porcina y gripe aviar, que han generado temor entre los consumidores y autoridades reguladoras. La Organización Mundial de la Salud cifra en 18 500[2] las muertes causadas por la gripe porcina desde 2009, mientras que la gripe aviar se ha cobrado hasta ahora 402 vidas[3].

Para los fabricantes, distribuidores y minoristas, la importación y exportación de productos cárnicos implica la comprensión de las normativas aplicables a productos especiales, así como de otras reglas más generales relacionadas con el etiquetado y el uso de aditivos. Su incumplimiento puede suponer retrasos a la hora de que estos productos pasen las aduanas, así como las medidas subsiguientes por parte de las autoridades.

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Además de los aspectos referentes a la protección de la salud pública, existe un complejo conjunto de valores culturales que influyen en el modo en que las autoridades exigen que se etiqueten los productos cárnicos; entre estos valores, se incluyen distintas posturas frente a los alimentos modificados genéticamente, la cría de ganado y la información nutricional. Todos estos factores, combinados con el enorme aumento de la demanda, convierten el etiquetado de productos de este sector en un asunto primordial.

Demanda regional
Desde 1961, la producción global de carne de res, de ovino y de caprino se ha duplicado, mientras que la producción de cerdo y aves de corral se ha multiplicado por tres y por nueve, respectivamente[4].

Asia, que ha experimentado un cambio enorme en su dieta, presenta actualmente el mayor crecimiento en todo el mundo en lo relativo al consumo de carne, siendo los consumidores chinos y japoneses los que muestran una mayor demanda.  El consumo anual de carne en China, que asciende a 71 millones de toneladas, es más del doble que el de Estados Unidos y representa un cuarto de toda la carne que se consume en el mundo. De forma similar, los residentes de la ciudad de Tokio, en Japón, están consumiendo, por primera vez en su historia, más carne que algas, con una media de 90 g al día. Dado que Japón ha limitado el espacio para criar ganado, mucho más de la mitad de la carne de res y cerdo que se consume en el país es importada.

En Estados Unidos, el consumo total de productos cárnicos se sitúa, sin variaciones, en 250 g diarios per cápita. Sin embargo, en 2014, la carne de pollo ha superado por primera vez a la de res como la preferida por los consumidores. El consumo de carne de res ha ido disminuyendo durante la pasada década, debido a que los consumidores actuales cuidan más su salud y prefieren las carnes más magras. [5]

En toda la UE, el consumo de carne se ha visto influenciado por los problemas económicos, la mayor tasa de desempleo y el encarecimiento de los productos cárnicos. El consumo total per cápita se ha mantenido estable en 220 g diarios, pero se prevé que crezca, debido principalmente al mayor consumo de carne de cerdo y aves de corral.

Etiquetado común regional
En 2009, China empezó a estandarizar sus directrices generales de etiquetado de alimentos. Aunque todavía se están modificando mediante enmiendas clave que se someten a debate, los estándares del etiquetado común de productos cárnicos para su exportación son claros. Desde de septiembre de 2014, las exportaciones de carne a China deben incluir los siguientes elementos: nombre del producto, país de origen, fecha de producción, fecha de caducidad o periodo de almacenamiento, temperatura de almacenamiento, país de destino, peso neto, leyenda de inspección, nombre y dirección de la empresa, número de lote de producción y especificación (hace referencia al tipo de envasado).

En Japón, además del país de origen, el etiquetado estandarizado de carnes debe incluir el peso estándar y la información «consumir preferentemente antes del» o «fecha de caducidad», así como información detallada referente a los aditivos.

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En EE. UU., la preocupación generalizada por las enfermedades prevenibles de origen alimentario llevó a la implantación de la Ley de Modernización de la Inocuidad de los Alimentos de 2010. Esta ley incluye nuevas herramientas para someter los alimentos importados a los mismos estándares que los alimentos nacionales. Desde 2012, se exige que cuarenta de los cortes más comprados de carne de res, aves de corral, cerdo y cordero, tanto enteros como picados,[6] muestren información nutricional estándar, que incluye los siguientes datos: calorías, calorías de grasa, grasa total, grasas saturadas, colesterol, sodio y proteínas. Además, si un producto picado se marca como compuesto por un 80 % de carne magra, también es necesario indicar que contiene el 20 % de grasa. También existe una etiqueta de aplicación voluntaria regulada por el Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA) denominada «Natural»[7]. Es necesario que esta etiqueta incluya un breve enunciado para explicar lo que se entiende por el término natural, es decir, que el producto es un alimento natural porque no contiene ingredientes artificiales y solo se ha procesado lo estrictamente necesario.

En la UE, desde la aparición de la enfermedad de las vacas locas a mediados de 1990, ha aumentado la preocupación por la calidad general de la carne. Si bien cada uno de los países europeos aún dispone de directrices específicas, existe un conjunto de normativas de etiquetado que se aplica de forma centralizada en toda la UE y es necesario para el libre movimiento de bienes, una vez que los productos se encuentran legalmente en la región. Las directrices sobre etiquetado y seguridad alimentaria en la UE son más estrictas que en otros países[8] y requieren el máximo detalle en términos de sencillez de seguimiento de la cadena de suministros hasta el país de origen y etiquetado de productos MG (modificados genéticamente).

Etiquetado del país de origen
Según un reciente informe de la UE, el etiquetado del país de origen (COOL por sus siglas en inglés) es uno de los datos esenciales que deben incluir las etiquetas de alimentos para casi la mitad de los consumidores europeos. La UE ha establecido directrices especiales sobre el etiquetado del país de origen para los productos cárnicos. Actualmente, las etiquetas de carne de res deben mostrar el país de nacimiento, cría y sacrificio del animal, junto con la información sobre el valor nutricional y los alérgenos para los consumidores. Sin embargo, en abril de 2015, este requerimiento se ampliará para incluir la carne de cerdo, las aves de corral, así como la ovina y caprina, en las que también será necesario indicar el país de cría y sacrificio del animal. A consecuencia del escándalo producido en 2013, cuando se descubrió carne de caballo en platos procesados de carne de res, el Parlamento Europeo resolvió, [9]en enero de 2015, exigir el etiquetado del país de origen para la carne procesada contenida en alimentos como lasañas o pizzas; esta resolución se presentará ahora ante la Comisión Europea.

En EE. UU., el etiquetado del país de origen constituye la información más controvertida que figura en las etiquetas y, debido a ello, todavía no se ha llegado a ningún acuerdo sobre sus requisitos[10]. La normativa encontró una fuerte oposición por parte del mercado nacional y los proveedores afines, Canadá y México, que consideraron que estas directrices discriminaban sus productos cárnicos. Una serie de acciones legales han obligado a la Organización Mundial del Comercio (OMC) a emitir dos dictámenes en contra de los requisitos de etiquetado del país de origen en EE. UU. En octubre de 2014, la sentencia más reciente de la OMC[11] se opuso al etiquetado del país de origen para determinados cortes de carne; esta sentencia ya se ha implementado en todo el mercado estadounidense y todavía se encuentra en vigor. Sin embargo, se prevén cambios en el futuro.

Después de las trágicas consecuencias de la pandemia de gripe porcina en África y el Sudeste Asiático, y la imponente amenaza de propagación de la gripe aviar, los consumidores asiáticos se han vuelto más recelosos de los problemas de seguridad alimentaria. En un esfuerzo por mitigar el miedo y garantizar la seguridad pública, el Gobierno chino ha implementado medidas de etiquetado significativas, que incluyen el etiquetado del país de origen desde septiembre de 2014.

Japón aplica, desde hace ya tiempo, el etiquetado del país de origen para identificar adecuadamente la procedencia de la carne, por motivos tanto de seguimiento de la cadena de suministros como de visibilidad para los consumidores. Sin embargo, como resultado del desastre de Fukushima, el temor de los consumidores japoneses por el riesgo de contaminación [12]ha llevado a exigir una especificación más estricta del origen de los productos alimentarios, tanto los nacionales como los importados.

Etiquetado OMG
El debate sobre si exigir información sobre la carne modificada genéticamente procedente de animales alimentados con cereales MG se aviva en todos los continentes. Actualmente, 64 países de todo el mundo exigen el etiquetado de alimentos MG en conjunto, entre los que se incluyen China y Japón. En estos dos países, el etiquetado MG se limita a los productos agrícolas y a sus derivados. Quedan excluidos los productos cárnicos y lácteos, puesto que los propios animales no se consideran modificados. Los productores cárnicos del mercado asiático todavía tienen la opción de identificar los productos incorporando de forma voluntaria la información MG en sus etiquetas.

A lo largo de los años, la UE ha tenido que responder a la presión pública para identificar los productos y alimentos MG. Desde la década de 1990, la legislación ha evolucionado hacia el etiquetado obligatorio de productos alimentarios consistentes en OMG o que contengan OMG, así como de productos que procedan de OMG pero que ya no los contengan, siempre que todavía existan ADN o proteínas resultantes de la modificación genética en el producto. Estos pueden incluir animales alimentados con piensos OMG. Su aplicación depende de cada estado miembro.

Algunos países de la UE han ido más lejos y han prohibido totalmente los productos alimentarios MG en su conjunto. Asimismo, un gran número de grandes cadenas de supermercados en países de toda Europa han establecido sus propias medidas de prohibición o etiquetado OMG para productos cárnicos y lácteos, entre las que se incluyen empresas como el grupo Kepak en Irlanda, Tesco en el Reino Unido, Coop Italia en Italia y Migros and Coop. en Suiza.

No obstante, la historia no acaba aquí, ya que una reciente votación [13] del Parlamento Europeo, que tuvo lugar en enero de 2015, permite ahora a los estados miembros decidir qué cultivos MG pueden conrearse en su jurisdicción, lo que significa que el etiquetado volverá a estar en el punto de mira una vez más. En referencia a este aspecto, solo se permite el cultivo de un tipo de maíz MG en la UE.

En EE. UU., únicamente tres estados (Connecticut, Maine y Vermont) han aprobado leyes que exigen el etiquetado de productos que contengan OMG. Hasta la fecha, ninguno de estos estados ha puesto en marcha esta legislación. Varias votaciones públicas llevadas a cabo en 2014 en otros estados (Oregón y Colorado) no han obtenido un resultado positivo. Los cultivos OMG constituyen el alimento principal para los animales criados en EE. UU. y no existe ningún requisito que exija indicarlo en el etiquetado de los productos cárnicos derivados de ellos. Para que la carne pueda etiquetarse como orgánica en EE. UU., los animales de los que proceda no deberán haberse alimentado intencionadamente con piensos OMG[14].

Prácticas recomendadas para seleccionar la tecnología de impresión
Tras evaluar el panorama del etiquetado en las tres regiones cárnicas con un crecimiento más rápido en el mundo, queda claro que este campo está evolucionando rápidamente en respuesta a una conjunción única de las demandas de los consumidores y la presión pública. Videojet Technologies Inc., fabricante líder mundial de productos de codificación, impresión y marcado por láser, fluidos y accesorios para el sector de la identificación de productos, ha publicado unos consejos básicos y prácticas recomendadas para servir de referencia a los productores cárnicos a la hora de elegir la tecnología de impresión, entre los que se incluyen los siguientes aspectos:

  • Evalúe las necesidades: Tómese su tiempo para identificar la aplicación en la que se usará la tecnología, el material o sustrato que se codificará, el lugar donde se ubicará el código y la rapidez que tendrá la línea de fabricación.
  • Considere los riesgos ambientales: Los factores de riesgo del entorno de producción, como procedimientos de limpieza, ciclos de lavado y temperaturas de la planta, juegan un papel importante en el rendimiento de los equipos y las tintas.
  • Determine la mejor opción: Cada tecnología de codificación ofrece distintas ventajas en función de las necesidades particulares del productor o procesador, por lo que investigar las tecnologías disponibles le ayudará a elegir las mejores soluciones para cumplir sus requisitos particulares.
  • Lleve a cabo pruebas: Debido a la variabilidad entre los distintos tipos de envasado y configuraciones de línea, se recomienda probar varias soluciones de codificación para determinar el que más le convenga.

Para obtener una lista exhaustiva de consejos y buenas prácticas, visite: http://www.videojet.com/us/homepage/general/news/tips-for-meat-and-poultry-manufacturers.html 

Acerca del autor

Sergio Zamora, director de marketing vertical en Videojet Technologies
Sergio es el responsable de garantizar que la gama de productos de impresión para productos cárnicos de Videojet satisfaga las necesidades de los clientes y de que cumpla en todo momento las normativas de etiquetado necesarias. Sergio cuenta con experiencia en todo el mundo en el marketing industrial y también está especializado en el sector de la automoción. Antes de trabajar en Videojet, fue director de programas en Microsoft.

Sergio tiene dos másteres de la Universidad Northwestern, en EE. UU. en Ingeniería y Administración de Empresas (MBA).

Acerca de Videojet Technologies:
Videojet Technologies es una empresa líder mundial en el mercado de la identificación de productos que ofrece soluciones de marcado, codificación e impresión en línea, fluidos para aplicaciones específicas y servicios para el ciclo de vida de tales soluciones. Nuestro objetivo no es otro que la colaboración con nuestros clientes en los sectores de bienes industriales, farmacéuticos y de bienes de consumo empaquetados con el fin de mejorar su productividad, proteger sus marcas y asegurar su crecimiento, además de que se mantengan a la vanguardia de las normativas y tendencias del sector. Como expertos en aplicaciones para clientes y líderes en tecnologías de inyección de tinta continua (CIJ), inyección térmica de tinta (TIJ), marcado por láser, sobreimpresión por transferencia térmica (TTO), etiquetado y codificación de cajas, así como un amplio catálogo de servicios de impresión, Videojet cuenta con más de 325 000 unidades instaladas en todo el mundo. Nuestros clientes confían en Videojet a la hora de realizar impresiones en más de diez mil millones de productos diariamente. La asistencia de ventas para clientes, aplicaciones, servicios y formación se proporciona mediante operaciones directas con un equipo de más de 3000 miembros en 26 países de todo el mundo. Además, la red de distribución de Videojet incluye más de 400 distribuidores y fabricantes de equipos originales (OEM), que prestan servicio en 135 países.

[1]http://www.agriculture.com/news/livestock/increasing-global-appetite-f-protein_3-ar45905

[2]http://www.medicalnewstoday.com/articles/269461.php

[3]http://www.who.int/influenza/human_animal_interface/EN_GIP_20150106CumulativeNumberH5N1cases.pdf?ua=1

[4]http://ourworld.unu.edu/en/tokyo-drifts-from-seafood-to-meat-eating

[5]http://www.huffingtonpost.com/2014/01/02/chicken-vs-beef_n_4525366.html

[6]http://www.usda.gov/wps/portal/usda/usdahome?contentidonly=true&contentid=2010/12/0673.xml

[7]http://www.fsis.usda.gov/OPPDE/larc/Policies/Labeling_Policy_Book_082005.pdf

[8]http://ec.europa.eu/food/food/labellingnutrition/foodlabelling/docs/infographic_food_labelling_rules_2014_en.pdf

[9]http://www.globalmeatnews.com/Industry-Markets/MEPs-call-for-country-of-origin-labelling-on-processed-meats-in-Europe/?utm_source=newsletter_daily&utm_medium=email&utm_campaign=23-Jan-2015&c=W0NxYlOs1lkEl5rgRUpFxvtsFqhjuDWN

[10]http://www.reuters.com/article/2014/10/21/us-wto-usa-food-idUSKCN0I91J420141021

[11]http://www.wto.org/english/tratop_e/dispu_e/cases_e/ds384_e.htm#bkmk384rw

[12]http://japandailypress.com/butcher-arrested-for-selling-fukushima-beef-after-mislabeling-it-282795/

[13]http://www.euractiv.com/sections/agriculture-food/meps-approve-national-ban-gm-crops-cultivation-311221

[14]http://www.nal.usda.gov/afsic/pubs/ofp/ofp.shtml

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