home Medio Ambiente Estudiantes Del IPN de México Presentan Dos Inventos Ecológicos

Estudiantes Del IPN de México Presentan Dos Inventos Ecológicos

La creatividad de los estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) de México es  un ejemplo para el mundo.

Estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) de México, han desarrollado y presentado al público un prototipo de “basurero inteligente”, luego de que el Gobierno del Distrito Federal haya publicado su Ley de Residuos Sólidos hace unos meses.

Según un boletín del Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos (CECyT-9) “Juan de Dios Batís”, explicaron que este novedoso e innovador basurero, se compone de un par de contenedores: uno compacta la basura inorgánica y el otro que tritura los desechos inorgánicos, y que estos posteriormente  se depositan en otro sitio o recipiente con tierra para obtener composta y utilizarla como abono.


Blanca Stella González Rodríguez, Diana Elizabeth Arias Valdés, Brenda Márquez León, David Israel Ramírez Colin y Daniel Toledo Aranda fueron los creativos estudiantes que desarrollaron este sistema de eliminación de basura  electrónico, denominado Triba (triturador de basura).

“Hemos pensado en un basurero inteligente porque actualmente toda la tecnología se enfoca a la sostenibilidad y  ecología, ya que se trata de un tema prioritario  para el desarrollo sostenible de los habitantes de este planeta ”, explico Ramírez Colin.

Los alumnos informaron además que los habitantes del Distrito Federal de México,  generan cada dia  12 mil 500 toneladas de residuos sólidos urbanos producidos por mas de ocho millones de habitantes, por lo que la proporción de generación de basura es de 1 kilo por habitante aproximadamente.

”El objetivo es lograr  un sistema sustentable de desechos de residuos sólidos y, en consecuencia, la rentabilidad de su manejo”, detalló Toledo Aranda.

El alumno explicó que el Triba esta dotado con dos motores: uno que baja una placa para compactar basura inorgánica (latas, botes, entre otros) y otro que contiene aspas que trituran  la basura inorgánica.

El recipiente tiene cuenta con entradas y salidas que facilitan su mantenimiento, y malla  para observar el mecanismo en funcionamiento.  Para evitar la corrosión, el recipiente es de acero inoxidable y así  los desechos orgánicos no lo oxidarán, detalló Arias Valdés.

Los alumnos politécnicos trabajaron además la electrónica, con un circuito de rectificación para que el voltaje no pase directamente a los motores y no vaya a quemar los componentes, explicó González Rodríguez.

Márquez León detalló que este aparato tiene un microcontrolador PIC programable que funciona a través de señales eléctricas; su lenguaje es sencillo y para controlarlo no es necesario que memorice tantos comandos en comparación con un procesador, lo que hace mas fácil su utilización.

Aunque el prototipo actualmente es de gran tamaño, cuenta con un teclado especial con “push buttons” y una pantalla para observar las instrucciones, se pretende rediseñarlo para  hacerlo mas pequeño y fácil de usar en una pequeña casa o apartamento.

La ley de residuos sólidos en México aun no se cumple, lo que está dando tiempo a los desarrolladores de este proyecto, de rediseñar y mejorar su TRIBA.

Con esta innovación los jóvenes politécnicos pretenden inculcar en la sociedad una cultura ambientalmente responsable, fomentar la innovación de productos funcionales para el tratamiento de residuos e ir a la vanguardia mediante el desarrollo de nuevas tecnologías.

Mas Creatividad
Adicional a que este grupo de estudiantes hubiese creado el TRIBA; otro grupo del mismo Intituto Politécnico Nacional (IPN), la segunda universidad pública de México, crearon y presentaron un plástico elaborado a base de maíz, pero que se degrada en pocos segundos.

Este polímero  no es tóxico, puede ingerirse y se disuelve fácilmente en agua o en la  tierra, donde además sirve como abono fertilizante.

José Alfredo Carbajal y Víctor Hugo Reyes García, son los creadores de este material plástico, diferente a otros polímeros originados en la petroquímica que tardan cientos años en desintegrarse.

IPN informó en un comunicado que los estudiantes presentaron su proyecto en la edición XX de la Feria de Prototipos, organizada por este Instituto.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el 70 por ciento de la basura generada en el mundo proviene de polímeros que tardan años en degradarse.

Algunos de los plásticos con mayor capacidad de degradarse lo hacen en dos o tres años.

Los estudiantes presentaron este proyecto durante la pasada XX Feria de Prototipos, organizada por la Dirección de Educación Media Superior del IPN, su proyecto denominado Proceso de Automatización Aplicado a la Industria en Procesos de Polímeros Biodegradables en Agua (PAAI).

Reyes García recordó que las bolsas de plástico son perjudiciales para el ambiente porque no son biodegradables; se fabrican a partir de combustibles fósiles, con la consiguiente emisión de gases contaminantes y tardan años en desintegrarse.

“A través de muchos esfuerzos se ha logrado elaborar plásticos que tardan en degradarse de dos a tres años, como se indica en las bolsas de los supermercados, pero en este caso este creativo polímero se ha fabricado con cadenas muy simples de hidrocarburos y es posible degradarlo en agua o en la tierra en segundos”.

Los alumnos Carbajal y Reyes,  del Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos número 3 (Cecyt 3) realizaron una demostración práctica  de su producto y mostraron una célula de producción regulada con un Control Lógico Programable.

Introdujeron un trozo de plástico biodegradable en botellas con agua y las agitaron para mostrar cómo se desintegraba el polímero en segundos, acto seguido bebieron del  líquido para demostrar su inocuidad.

Los estudiantes señalaron que las  pruebas de toxicología  obtuvieron excelentes resultados, y que  este producto puede ser reutilizado como abono.

En las pruebas de resistencia, el producto es muy  flexible y tiene excelente memoria.

Este es un producto muy versátil, que puede ser usado en diferentes aplicaciones como empaques, envases, autopartes y juguetes sin temor a intoxicar a sus consumidores.