Todo depende de los colores

Si la etiqueta y el envase no convencen en un abrir y cerrar de ojos, el producto se queda en el estante de la tienda. El consumidor suele invertir una media de dos segundos en decidir si compra o no algo. El arte consiste en transmitir rápidamente la información. Y no solo se realiza a través de la palabra impresa, sino también por una vía sutil basada en los sentimientos: los colores.drinktec5
El color se aplica en el diseño de las etiquetas y los envases como soporte de la información. Su objetivo es transmitir al receptor un mensaje en el proceso de comunicación, hacerlo comprensible y enlazarlo con una emoción agradable. Los tonos verdes y azules son apropiados, por ejemplo, para transmitir seriedad y seguridad, en combinación con el gris o el negro. Gran atención captan, por otro lado, los tonos fuertes rojos y amarillos. El blanco es sinónimo de frescor, además, la etiqueta y el envase parecen más grandes y voluminosos.

Existen también factores independientes del color seleccionado, que transmiten mensajes adicionales. Los colores claros dan una impresión ligera y amigable, los obscuros, sin embargo, parecen lúgubres; los tonos puros y saturados transmiten una impresión dominante y los no saturados, de sensibilidad, los colores cálidos crean cercanía y los fríos, distancia, algunos colores crean orden y equilibrio, mientras que muchos colores producen desconcierto.

Además, el color debe ajustarse al grupo meta. Un joven aficionado a los deportes de aventura se deja convencer por otros colores que una persona de edad avanzada y cuyas preferencias son el wellness. Así pues, es importante que el color y el mensaje sean compatibles con el receptor, con la marca y su fabricante. De lo contrario, el producto sería inverosímil para el observador, lo que despierta desconfianza. Y un producto así se queda seguro en el estante. Por este motivo, todos los involucrados en los procesos creativos deberían recordar las dos reglas de oro del diseño de un envase antes de poner manos a la obra. Esta dos reglas son: menos es más; y mucho suele ser de muy poca ayuda.