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Homenaje a BRUNO MUNARI

“Cada faceta del Diseño mantiene una relación con los sentidos. Cuando usted admire un objeto, acarícielo, huélalo, escúchelo.”  Bruno Munari.

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Este Portal desea hacer un pequeño homenaje a este pensador Italiano que se destacó en los campos de la Filosofía, Arquitectura, Educación, Arte, y Diseño gráfico e industrial. Nació en Milan el 24 de octubre de 1907 y murió en 1998. Pablo Picasso lo llamó “El Nuevo Leonardo”; Su gran consejo, “Tómese la vida tan seriamente como un juego”. “Cada faceta del Diseño mantiene una relación con los sentidos. Cuando usted admire un objeto, acarícielo, huélalo, escúchelo.”

Algunos links para los curiosos, relacionados con este Diseñador:

www.dolcevita.com

www.cyberium.net/imagine/dedicated_to/Munari.

CASO 1 La Naranja

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Este diseño natural  está constituido por una serie de recipientes modulares en forma de gajos, dispuestos circularmente en torno a un eje central, vertical sobre el cual cada gajo apoya su lado rectilíneo mientras todos los lados curvos van hacia la parte externa, dando todo junto, como forma global, una especie de esfera.  Todos estos gajos están reunidos en un embalaje bien diferenciado, como material y como color   bastante duro en su superficie externa y  revestido por una capa interna suave de protección entre la capa externa y los recipientes.
El material original utilizado es todo de la misma clase, pero se diferencia en modo apropiado según la función.

 

La apertura del empaque es bastante simple, y  no requiere de algún impreso con las instrucciones para su uso. La capa suave tiene también la función de crear una zona neutra entre la superficie externa y los recipientes, así, que rompiendo la superficie en cualquier punto, sin necesidad de calcular el espesor exacto de esta, es posible abrir el empaque y tomar los recipientes intactos.

Cada recipiente está a su vez cubierto por una película plástica, suficiente para contener el jugo, pero naturalmente muy fácil de manejar. Un débil adhesivo mantiene unidos los gajos entre si, lo que hace fácil descomponer el objeto en varias partes todas iguales.

El empaque, como se utiliza hoy, no es para retornar al fabricante, se puede desechar. Algo puede decirse de la forma de los gajos; cada gajo tiene exactamente la forma de la disposición de los dientes de la boca humana, por lo cual una vez desprendido del empaque, se puede apoyar detrás de los dientes y haciendo una ligera presión es posible romperlo y tomar su jugo. Además usualmente los gajos contienen una pequeña semilla, de la misma planta, un pequeño regalo que la producción ofrece al consumidor en el caso de que quisiera tener una producción personal de estos objetos. Nótese el desinterés económico de una idea similar, y  de la misma manera el vínculo psicoIógico que se crea entre el consumidor y el producto. Ninguno o pocos se preocupan de sembrar naranjas, pero la oferta de esta concesión altamente altruista y  la idea de poderlo hacer, libera al consumidor del complejo de castración y  establece una relación de confianza autónoma y recíproca, gesto cordial y caballeroso.

La naranja es pues un objeto casi perfecto donde se verifica la absoluta coherencia entre forma, función y consumo, donde también el color es exacto, por ejemplo el azul sería equivocado.

Este típico ejemplo  de una verdadera producción en serie; y a nivel internacional donde la ausencia de cualquier elemento simbólico-expresivo, unido a la moda del “STYLING” o del “ESTETIQUE INDUSTRIELLE” o de cualquier refinamiento figurativo sofisticado, demuestra una conciencia de proyectación difícil de construir en el nivel medio de los diseñadores.

La única concesión decorativa, si asi podemos decirlo, se refiere al material de la superficie del empaque definido como “Cáscara de naranja” quizás para llamar la atención de la pulpa interna de los recipientes o gajos. De cualquier modo un mínimo de decoración tanto más justificada como en este caso, debemos admitirla.

CASO 2  La Arveja

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Píldoras alimentarias de diversos  diámetros, confeccionadas en estuches  de doble válvula; muy elegantes por  su  forma, color, material, semitransparencia y simplicidad de apertura.

Ya sea el mismo producto en si,  como el estuche y el adhesivo, derivan  todos de un mismo origen de producción, y por tanto no de diversos traba jos sobre diferentes materiales, para ser  montados después en una sucesión de fases, de acabados, sino como consecuencia de una programación de trabajo exacta, claramente fruto de un tra bajo grupal ( Team Work).

El objeto es monocromático, pero  con sensibles variaciones de tono, que  le otorgan un aspecto veladamente sofisticado, gratamente apreciado por el gusto de aquellos consumidores aleja dos de nuestra cultura actual. El color  es de un cierto verde muy conocido  bajo la denominación popular de  “verde arveja”(guisante), color correctamente elegido desde el principio y hasta hoy no cambiado. Este color  determinó una tendencia cromática en la moda y la decoración de interiores  en los años 20-30.

Pese a que el diámetro de las píldo ras se ha intentado cambiar, el original  sigue siendo el mejor. Lo novedoso es  la feliz combinación de simplicidad y  originalidad en su estuche; su función  adquiere forma en dos elementos iguales y simétricos, como se acostumbra  proyectar o diseñar hoy por razones de economia productiva; lo suficientemente cóncavos como para contener las píldoras, de quienes tiene la huella de su forma, número y disposición.

Los dos elementos están perfectamente unidos por un adhesivo que desempeña una doble función: como cremallera de resorte en el lado más corto y como simple adhesivo en el más largo.  Si se soporta el estuche en posición de cuchillo, es decir, entre el índice y el pulgar, que ejercen una presión ligera con las yemas, el estuche se abre de golpe, dejando ver todas las píldoras bien alineadas y dispuestas de tal manera que podrián caer a tierra. excepto que el adhesivo en punta lo evita, pero al mismo tiempo facilita su desprendimiento a un simple toque del dedo.

Una de las caracteristicas de estas producciones es la variación de la serie, problema discutidísimo en innumerables congresos de diseñadores. En el diseño de un objeto de gran producción, debemos tener en cuenta los gustos del público, y proponer posibles variaciones al modelo para aumentar las ventas, que complacerán a un mayor número de compradores: en el caso de la producción de arvejas encontramos quizá una excesiva variedad.

Aunque forma y color son rigurosamente observados en su conservación, se encuentran en el comercio recipientes con distinto número de píldoras, de 10, 9, 5, etc., incluso recipientes de una sola píldora. Excesivas variantes y, en definitiva, también un desperdicio… iquién compra una sola arveja y la requiere en su recipiente, además? Sin embargo, hace miles de años este objeto continúa siendo producido del mismo modo. El consumidor no hace caso de estos casos particulares; de cualquier modo es posible que esta excesiva variación sea un error en la investigación de mercadeo, obviamente hecha antes de establecer una producción masiva y, hoy día, aún utilizada por negligencia burocrática. Pero también en este caso, ninguna concesión estilística del ya superado gusto por lo bello-clásico, o de lo moderno según las últimas corrientes artísticas; ninguna complacencia estructural, ningún antropoformismo fácil, y sí un dosificado juego dimensional de las partes singulares.

El objeto se introduce con honor en la tradición tecnológica de un producto calculado con extremo rigor, pero no carante de calor humano y social, y quizá pudiera decirse, con un ligero toque de humor.

BRUNO MUNARI Diseñador Industrial