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El PET continúa siendo la primera opción en el sector Bebidas

  Envases para bebidas: ahorro integral

En la industria de las bebidas, las plantas embotelladoras ocupan naves enteras, por lo que una avería en un componente aislado puede afectar al rendimiento de toda la instalación. Los fabricantes de máquinas envasadoras y embotelladoras conocen bien esta problemática y por eso trabajan continuamente para desarrollar soluciones que ocupen menos espacio y sean más rentables. En los países occidentales industrializados, el mercado del agua mineral embotellada sigue creciendo a pesar de que la calidad del agua que sale del grifo es buena. Por el contrario, el consumo de cerveza se ha estancado incluso en los países cerveceros por excelencia, como Checoslovaquia, Alemania, Gran Bretaña y los países del Benelux. Al mismo tiempo, se abren para los fabricantes de máquinas embotelladoras nuevos mercados con un gran potencial y unas tasas de crecimiento espectaculares, como es el caso de China, la India y los países de la antigua Unión Soviética. Tanto el agua mineral como la cerveza son productos muy exigentes y, cada vez más, en muchas regiones del mundo se opta por comercializarlos en envases PET.

Según estimaciones de la empresa londinense de investigación de mercado Euromonitor, la cantidad de envases PET producidos aumentará un siete por ciento anual hasta los 350.000 millones de unidades en el año 2009 (2006: 288.000 millones). La fabricación rentable de envases PET, por tanto, adquiere cada vez mayor relevancia.  

En la antesala de interpack 2008 (Düsseldorf, del 24 al 30 de abril de 2008), los principales fabricantes de maquinaria han decidido integrar en  una sola instalación las máquinas de estirado-soplado y las embotelladoras. De esta manera dan respuesta a la demanda de muchas empresas embotelladoras de ampliar aún más sus capacidades sin que ello implique un gran consumo de espacio. Las últimas tendencias en la fabricación de botellas PET, sin duda los envases no retornables más populares, se centran en la reducción del peso y el consiguiente ahorro de material. 

Sistemas integrales: desaparecen los pulmones
Los sistemas integrales de fabricación y embotellado de botellas PET son una solución muy rentable, ya que la combinación directa de la máquina de estirado-soplado y la máquina de llenado ofrece numerosas ventajas. Si bien es cierto que las botellas tienen tiempo de enfriarse cuando pasan por  el recorrido de transporte que hace de pulmón, en recorridos complejos con muchas curvas y diferencias de altura pueden producirse atascos, que a su vez provocan problemas o interrupciones en el transporte. Estos problemas a menudo ocasionan paradas de producción en la máquina de estirado-soplado, que deja de trabajar de forma eficaz y reduce por tanto el rendimiento de toda la línea. El sistema integrado acaba con este problema, dado que la eficacia de la instalación viene determinada exclusivamente por la máquina de estirado-soplado y la máquina de llenado. Si se produce alguna irregularidad, ésta última se comunica con la máquina de soplado conectada, y el sistema de mando desacopla ambas máquinas, vaciando a continuación la máquina de estirado-soplado. Las preformas ya cargadas terminan de pasar por la zona de calefacción y las botellas terminadas se descargan mediante una cinta transportadora. 

En el caso de las botellas para bebidas carbonatadas, éstas salen de la máquina de estirado-soplado a una temperatura aproximada de 75°C y hay que enfriarlas a unos 55°C. En las instalaciones integrales, por ejemplo, un lavador integrado se encarga de reducir la temperatura enjuagando el interior de la botella. En algunos casos, incluso, un sistema especial de enfriamiento de la base en la zona de transferencia de las botellas a la máquina de llenado puede eliminar la necesidad de un lavador.
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El acoplamiento de las máquinas de estirado-soplado con las máquinas de llenado permite eliminar los pulmones. Foto: SIG Corpoplast

Botellas aún más ligeras
Otro de los objetivos actuales de los fabricantes de preformas y de maquinaria es conseguir un peso cada vez más reducido. La reducción del consumo de material empleado, sobre todo en el anillo soporte, permite por ejemplo un ahorro de costes considerable en la partida de compras. El aprovechamiento de la flexibilidad y de la memoria de forma del plástico es otra de las tendencias en boga. Una botella PET de 500 ml sólo pesa 9,9 gramos y, gracias a la flexibilidad y al efecto memoria, la botella recupera su forma original después de comprimirse. Cuando se reduce el peso de una botella, ésta se refuerza generalmente con una serie de concavidades que la hacen rígida, con lo cual existe peligro de rotura y supone, por tanto, una limitación a la hora de reducir el peso. En cambio, si la botella es flexible, pueden eliminarse estas concavidades. Así, a pesar del reducido peso de la botella, es posible elegir con total libertad la forma del envase, hacer que la superficie no resbale y mantener dentro de unos límites el ruido que hace la botella al aplastarse.

Gracias a la memoria de forma, la botella soporta óptimamente los esfuerzos a que se ve sometida durante los procesos de transferencia, embalaje y transporte.

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La flexibilidad y la memoria de forma del material permite reducir todavía más el peso de las botellas PET. Foto: SidelFuente: Oficina de prensa interpack 2008